Carta Estelar – 2 – Nueve Soldados – Alice

Carta Estelar – Índice

2.3 – Alice

carta_estelar_miniLos Niveles Superiores de Ciudad Balcón no se parecían en nada a lo que podía verse en el resto de la estación. En todas las colonias del sistema había zonas lujosas, pero nada como aquello. Alguna gente llegaba a pensar que se encontraba aun en la Tierra al ver aquello. Porque en los niveles superiores de Ciudad Balcón apenas había metal, apenas había algún indicio que delatase que uno se encontraba dentro de una estructura construida por el hombre. En Los Niveles Superiores de Ciudad Balcón había jardines, ríos y montañas. Había lagos con pequeñas calas de arena blanca donde soplaba una fresca brisa con olor a salitre. Había caminos de mármol con vallas de madera y pequeñas casas con bancos en sus terrazas. Y por encima de todo, estaba la luz del sol. Por supuesto nada era natural, pero pocos en el sistema serían capaces de notar la diferencia. Había cielo y un horizonte al que mirar en lugar de muros y compuertas. Por supuesto se trataba de una ilusión, pero pocos en el sistema serían capaces de percibir la diferencia.

Los Niveles Superiores de Ciudad Balcón eran lo más parecido que había sido capaz el hombre de crear a lo que fue durante muchos años su hogar, la Tierra. Llegar a vivir en cualquiera de sus ciudades era algo que la mayoría de la gente ni siquiera se preocupaba de desear. Entrar siquiera una vez a lo largo de sus vidas era algo difícil y que pocos se planteaban con un mínimo de seriedad.

Aquello era en casi todos los aspectos una estación aparte; tenía su propio gobierno, su propia seguridad y sus propias reglas. Allí no existía el crimen, no existían las enfermedades, no había conflictividad, no existían las clases sociales y por supuesto no existía la pobreza. Allí nadie se saltaba las normas. O al menos eso era lo que ocurría casi siempre.

Sentada en un cuidado banco de madera con las piernas cruzadas y un brazo extendido, una chica pelirroja, despeinada y de vestimenta provocativa, esperaba contemplando el falso cielo mientras fumaba un cigarro. No tardó en aparecer un joven agente de la ley a tratar de obligarla a apagarlo y advertirle sobre su aspecto. En el área total de Los Niveles Superiores, y en especial en los jardines del Mirador, no se podía fumar y había unas estrictas normas de decoro, pero eso era algo que ella sabía a la perfección. Sin en ningún momento llegar a dirigirle la mirada le enseño la pantalla de su terminal de muñeca. Casi de inmediato la piel del chaval se tornó blanca como el papel y antes de que ella pudiese burlarse de él, se había ido, no sin antes pedirle disculpas por aquel desafortunado incidente.

Alice era la clase de persona que nunca había soñado siquiera con pisar aquello. Era la clase de persona a la que nunca habrían dejado ni acercarse a las puertas. Nunca hasta que entró a trabajar para La Compañía, o al menos así era como la gente llamaba a la agencia para la que trabajaba. Su trabajo, por supuesto, no existía y ella no trabajaba para nadie que pudiese estar allí, pero una identificación de esa agencia, o lo que fuese aquello, era una llave maestra en toda la Alianza. Ni siquiera sabía cuál era el nombre real de aquella organización, o si lo tenía. Ni siquiera sabía si había alguna sede o consejo directivo. Ella y sus compañeros solo hablaban con una persona, y el sueldo llegaba desde el mismísimo ministerio de defensa de la Alianza. A decir verdad sabía muy poco de su trabajo, sus motivaciones o sus consecuencias, pero la verdad era que no le importaba. Desde el día en que consiguió ese trabajo venía con asiduidad, y eso le encantaba. Nunca se cansaba de mirar al cielo, de contemplar las nubes y de oler la brisa. Y por supuesto nunca se cansaba de poner nerviosos a esa despreciable panda de niños ricos. Siempre montaba un número del estilo, siempre buscando que la viesen. Incluso se arreglaba para la ocasión.

Las visitas a Los Niveles Superiores eran una de las partes de su trabajo que más le gustaban, aunque no las únicas. A decir verdad adoraba todo en su trabajo. Antes de que la contrataran lo que ella hacia se llamaban atrocidades, ahora eran un servicio a la humanidad y a la civilización. Y eso le encantaba. Le encantaba que la sociedad perfecta tuviese que acudir a alguien como ella, le abriese las puertas de su casa, contemplase su arte y, aun muertos de asco, lo encumbrasen.

Pero esa seguía sin ser la mejor parte. La mejor parte para ella eran sus compañeros. Gracias a su trabajo había encontrado a su alma gemela, había encontrado alguien que la completaba. Había encontrado a Los Gemelos. Lennox y Devin Rifkin eran todo lo opuesto a ella que se podía ser, cualquiera habría dicho que deberían haberse matado, pero había sido esa diferencia lo que los había llevado a unirse de una manera muy profunda. Sus encuentros nunca resultaban tranquilos, chocaban en todos los aspectos, muchas veces de manera irreconciliable. Casi siempre actuaban de forma violenta y siempre pasional. En esa violencia y esa inestabilidad que les azotaba en cada encuentro habían alcanzado una extraña forma de complicidad y de entendimiento. Cuando estaban juntos funcionaban como uno. Y cada vez que se separaban se encontraban perdidos. Eran almas gemelas, los polos opuestos de un imán, y lo serían hasta el día de su muerte.

Pronto habrían llegado, echaba de menos trabajar junto a ellos. La Compañía parecía pensar que eran más dóciles separados y llevaba tiempo manteniéndolos siempre a decenas miles de kilómetros de distancia, pero esta vez debía de haber ocurrido algo importante. Algo que no se atreviesen a dejarle a nadie más. Sonrió al notar un leve cosquilleo en la boca del estómago. Estaba nerviosa, siempre le pasaba antes de encontrarse con ellos. Era en momentos como ese cuando de verdad se alegraba de trabajar donde trabajaba.

Sigue leyendo – 2 – Nueve soldados – Los gemelos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s