Relato – Problemas

Relatos

metal-door2Abro los ojos, una brillante luz me obliga a cerrarlos un momento. Me protejo con la mano, estoy tumbado en el suelo de algún lugar. Giro la cabeza a la derecha, una puerta metálica, a la izquierda otra igual. A mis pies se eleva una mesa, igualmente metálica. El brillo es casi insoportable.

Me incorporo. ¿Qué hacer? Sobre la mesa encuentro una caja de herramientas ¿Y esto? Me coloco junto a una de las puertas e intento escuchar que hay al otro lado. Nada suena, aguardo unos instantes, nada. Me acerco a la otra puerta, coloco la oreja sobre su superficie metálica. Continua en silencio, silencio absoluto. La golpeo fuertemente, un estruendo metálico casi destroza mis oídos. No, no estoy sordo.

Comienzo a caminar de un lado a otro, pasó cada vez más rápido, impaciente. ¿Qué demonios hago? Comienzo a golpear una de las puertas, a gritar, tengo que salir de allí. No ocurre nada. Me siento en el suelo unos segundos. No aguanto la sensación, debo salir de allí… Vuelvo a golpear la puerta y entonces noto algo, una corazonada. Acerco el oído de nuevo a la puerta. De nuevo el silencio es casi absoluto, roto nada más que por los latidos de mi corazón. Dios mío, no debería oírlos.

Un fuerte golpe en la cabeza me lanza de pronto hacia atrás acompañado de un fuerte ruido metálico. Me llevo las manos a la cabeza mientras intento mantener el equilibrio. Tengo las manos llenas de sangre… debo tener una herida. Eso es lo que pienso justo antes de levantar la cabeza y ver una abolladura hacia dentro en la puerta, parece hecha por… un hacha o algo similar. ¿Un hacha? Eso no puede ser buena señal.

Un segundo golpe provoca otra marca similar en la puerta. Joder, tengo que salir de allí. Comienzo a golpear la otra puerta, a pedir ayuda. Nada va a pasar, y lo sé, pero es el primer impulso que me asalta. Tercer golpe, esa puerta no va a aguantar eternamente.

Me fijo en los bordes de la puerta, las bisagras están atornilladas. Me abalanzo sobre la caja de herramientas y comienzo a rebuscar desesperadamente. Cuarto golpe.

Mis manos empiezan a temblar, al fin encuentro un destornillador. Vuelvo rápidamente en busca de las bisagras. Quinto golpe. Una pequeña grieta a través de la que mi perseguidor me observa durante un segundo se abre en la puerta.

El destornillador no coincide, mierda. Lo dejo caer al suelo antes de volver a buscar otro. Sexto golpe. La grieta comienza a aumentar de tamaño.

No tardo mucho en encontrar el nuevo destornillador. El séptimo golpe viene acompañado de una especie de risa triunfal desde el otro lado, ya podría meter el brazo dentro…

Comienzo a destornillar las bisagras frenéticamente. Por suerte los tornillos no se resisten. Octavo golpe.

Me obligo a mi mismo a no mirar atrás, no puedo perder tiempo. Noveno golpe.

Comienzo a alabar en mi mente al constructor de la puerta que está a mi espalda a la vez que maldigo al que puso la que está frente a mí. Sé que son el mismo pero en ese momento me resulta indiferente. Sale la ultima bisagra, la puerta se suelta.

Miro un segundo atrás entre nuevos golpes, esta doblando la puerta, no tardara demasiado en abrirla. Empujo la puerta, nada. Me lanzo con un par de pasos de carrera, nada. Parece que abre hacia dentro. Intento hacer palanca con el destornillador. Funciona. Rápidamente la puerta cede hacia dentro cayendo al suelo. Miro al otro lado, hacia la salvación.

Frente a mi otra habitación, igual que la mía, otra puerta igual… Sin titubeos me lanzo a por las bisagras de la nueva puerta, mientras los golpes siguen sonando a mi espalda.

No creo que pueda escapar.

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