Carta Estelar – 4 – VL0900NTC – Alan

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4.6 – Alan

carta_estelar_miniLo único que se escuchaba era el ensordecedor sonido de los disparos. Las balas volaban de un lado a otro sin descanso mientras, cubierto tras un contenedor, Alan Duke trataba de pensar. Aquello cada vez se parecía menos al trabajo fácil que habían planeado. Junto a él, pegada al borde del contenedor, Ida devolvía los disparos de los mercenarios. Disparaba ráfagas cortas, apenas asomándose, con el único objetivo de mantenerlos a raya. A pocos metros de distancia, Sharp, cubierto tras un cajón de poco más de un metro de altura, trataba de cubrirse mientras acompañaba el fuego de Ida. Junto a él, acurrucado contra la caja, Anton temblaba al borde de un ataque de pánico. En esos momentos no podía ver a Goodey, aunque suponía que se encontraría poniendo la nave en marcha. Instantes antes había llegado hasta la trampilla mientras cubría a Meira, Régis y a aquella pobre chica.

¡Ida, cúbreme! –Ordenó el capitán – ¡voy a cruzar hasta Sharp!

Necesitaba hablar con él y en medio del tiroteo no iba a oírle como no se acercase. Ella asintió con la cabeza y justo en el momento en que él salía corriendo agachado, empezó a disparar. Desde su cobertura Sharp pareció darse cuenta de la maniobra y la acompañó con varios disparos, manteniendo durante unos segundos ocultos a los mercenarios. Deslizándose sobre el último par de metros de suelo metálico Alan alcanzó su posición justo a tiempo para evitar el fuego de las armas enemigas.

¡Sharp, te quiero en la nave cagando leches! – Le gritó sujetándole del hombro – ¡Quiero que estemos fuera de aquí en dos minutos!

¡¿Dos minutos?! Imposible – Negó el piloto – La exclusa presurizada de este cacharro tarda más en cerrarse.

¡Es que no vamos a cerrarla! – Continuó el capitán dibujando una sonrisa en su rostro – Cerraremos nuestra nave y arrancaremos la compuerta de esta si hace falta.

¿Cómo en la fuga en Ione hace cinco años? – preguntó perplejo

Exacto, igual que en Ione – contestó con firmeza.

¡Entonces casi perdemos la nave! – Se quejó – ¡Capitán, la Aditi no lo resistirá!

Sharp, necesito que lo hagas… – se detuvo un instante dándole vueltas a una idea – Espera… ¡Pon en marcha los motores y haz que Goodey active las alarmas de descompresión! Si se tragan el farol no necesitaremos arrancar nada.

Sharp asintió preparándose para correr hacia allí, pero por un momento se paró.

–Tranquilo, yo me encargo de Anton – le indicó – ¡A la de tres, corre!

El piloto asintió de nuevo mientras el capitán Duke le hacía gestos a Ida. Salir de la nave sin activar la comunicación rápida a través de sus terminales había sido un tremendo descuido, no creía que fuese a repetir algo así ni para ir a emborracharse. Cuando hizo la señal ambos empezaron a disparar, mientras Sharp corría hacia la nave tratando de aprovechar los contenedores que había en su camino para ocultarse de los disparos de los mercenarios. Tras él, el capitán corrió arrastrando a su aterrorizado medico hasta colocarse junto a Ida.

–Bien, este es el plan – comenzó – Sharp arranca la nave, las alarmas de descompresión empiezan a sonar y cuando dejen de dispararnos corremos hacia la nave ¿De acuerdo?

–Capitán… ¿Y si no dejan de dispararnos?

–Entonces recurriremos a la fuga de Ione – contestó el.

– ¿Habla en serio? – Preguntó estupefacta al tiempo que disparaba – ¡Aquella vez casi perdemos la nave!

–Ya me doy cuenta de que todos tenéis muy buena memoria, por eso ahora es el Plan B

–Espero por nuestro bien que se traguen el farol… – terminó ella.

Durante un minuto continuaron los disparos, mientras los mercenarios avanzaban posiciones tratando de rodearlos. Pero de pronto, por encima del ruido de las armas, una estruendosa alarma comenzó a sonar y una intermitente luz tiñó de rojo la bodega. Los mercenarios parecieron dudar, pero apenas unos instantes después uno de ellos ordenó su retirada. Sin perder un segundo el capitán e Ida, arrastrando al médico, entraron en la nave y sellaron la exclusa presurizada. En el tiempo en que tardarían en darse cuenta de que la alarma era un farol, ya se habrían ido.

Alan se dirigió a la cabina mientras su lugarteniente llevaba a Anton a la sala médica, si aquella chica que había entrado antes seguía viva le haría falta una intervención urgente. Al llegar, para su sorpresa, se encontró a Goodey solo.

– ¿Y Sharp? – preguntó apoyándose sobre el respaldo de la butaca del piloto

–Está en la enfermería – contestó Patrick, ocupado tecleando sobre el panel virtual – ayudando a la jefa con la chica herida.

Mientras hablaba la nave se separó despacio del casco del gran carguero y comenzó a alejarse.

–No tiene buena pinta – continuó el mecánico – pero al parecer esa chica que nos ha contratado es doctora. Más vale que sea mejor que el nuestro.

–De acuerdo, de acuerdo… – suspiró – ¿Puedes sacarnos de aquí? A espacio vacío – le ordenó – después ya pensaremos que hacer.

–Me ofendes capi – contestó mientras Alan se alejaba – puedo hacer volar este juguete con los ojos cerrados.

Estaba a punto de abandonar la cabina cuando una suave voz femenina comenzó a hablar.

–Nave detectada a dos cuadrantes de distancia con rumbo de intercepción – informó Adi – identificada como SRP Atalanta. Estará aquí en noventa segundos.

De un salto el capitán se dio la vuelta y, sentándose en la butaca del navegante, comprobó los datos que la nave proporcionaba. La patrullera se acercaba a gran velocidad, con su rumbo de intercepción sobre ellos. Pocos segundos después recibían una transmisión, aun no les habían identificado. Aun había algo de esperanza.

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