Carta Estelar – 5 – A Ciegas – Alice

By

Carta Estelar – Índice

5.9 – Alice

carta_estelar_miniMientras Walther recopilaba información de los sensores de la Atalanta y Maya trataba de precisar el vector de posición de la nave que perseguían, Alice esperaba tumbada mirando al techo. Esa nave iba a saltar, de un momento a otro, e iba a dirigirse de nuevo al corazón del sistema. A esconderse entre la multitud. Si lo conseguían iba a tener que pedirles unos autógrafos.

–Mierda… ya está – la sobresaltó entonces Maya – los hemos perdido.

– ¿Han saltado? – Preguntó Alice sin levantarse – ¿hacia dónde?

–Vuelven al interior del sistema. Aparecerán… – Maya comparaba la última trayectoria con los pasillos que habían calculado – cerca de ciudad balcón… creo… si es que sobreviven.

–Sería una pena que no lo hiciesen – comentó desde el suelo sonriendo – me gustaría conocer a ese piloto.

Maya se levantó y se acercó de nuevo a la carta tridimensional que se proyectaba sobre el centro de la sala. Activó la capa del tráfico y comenzó a observarla en silencio, con detenimiento.

–Walth ¿Dio tiempo a recoger suficiente información? – preguntó Maya

–Eso creo, el ordenador está buscando coincidencias entre las naves registradas – respondió.

–Bien… deberían aparecer en esta zona – Maya señalaba un conjunto de cuadrantes – hay mucha actividad cerca, alguien tiene que detectarlos.

–Tenemos que informar a Robert – indicó Walther

–Tienes razón – contestó Maya– voy a codificar la información para enviársela.

Mientras ella tomaba asiento de nuevo, Walth abrió un canal de comunicación seguro y ante él apareció la figura de Robert Saunders.

–Ya sé lo que han hecho esos idiotas a los que perseguimos, ¿qué tenéis? – preguntó alterado su jefe

–Tenemos una estimación bastante fiable de la zona donde deberían aparecer, y un buen puñado de espectros de radar y radiación para buscarla – informó Walth, ignorando el tono de Robert – Maya está ahora mismo codificándolo para enviarlo. Es virtualmente imposible que nadie la detecte.

–Bien… – respondió – Algo es algo

–También esperamos tener una identificación para la nave cuando el ordenador termine de analizar los datos… –continuo Walth –… si es que se trata de una nave registrada.

–Vale, parece que esto no ha ido tan mal después de todo… informadme en cuanto lo tengáis. Ahora quiero que pongáis rumbo a la Atalanta y atraquéis allí. A partir de ahora trabajareis con el capitán Alinari. En alrededor de media hora la tendréis esperándoos, os estoy enviando ahora las coordenadas del punto de reunión.

–De acuerdo, allí estaremos ¿Algo más que debamos saber?

–Allí se os unirá un pequeño comando de apoyo, para cuando las cosas se pongan feas – les explicó – Encargaos de encontrar esa nave y no será necesario que os ensucieis las manos.

– ¿Quién estará al mando del comando? – interrogó Walth

–Uno de mis mejores hombres, Damian Romeijn – puntualizó Robert

Durante un par de minutos más continuaron hablando, a Walther no le gustaba la idea de que les pusieran una niñera. Desde el principio había sospechado que no les había dado toda la información que necesitaban y ahora estaba seguro. Estaba claro que las cosas se iban a poner feas.

A varios metros de distancia, tumbada en el suelo, Alice había escuchado toda la conversación sin prestar demasiada atención. Nada de lo que habían dicho le importaba lo más mínimo. Nada salvo una cosa; ese nombre. Al oírlo torció  el gesto y una palabra empezó a rondar su cabeza “Mierda”.

Seguir leyendo – 5 – A ciegas – Código 14