Carta Estelar – 6 – Escondidos – Meira

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6.2 – Meira

portada_miniMirándose en el pequeño espejo, que ocupaba la cara interior de la taquilla del camarote donde se encontraba, Meira se veía extraña. Había dejado atrás su equipaje, en el carguero, y su ropa, empapada de sangre, corría camino del incinerador. Vistiendo una camiseta blanca de tirantes y unos pantalones de loneta beige amplios y plagados de bolsillos, que Ida le había prestado, apenas se reconocía. Jugueteaba moviendo entre sus dedos una pequeña goma que había encontrado en uno de los bolsillos cuando oyó unos golpecitos sobre el marco de la compuerta del camarote. Reparó entonces en que no la había cerrado, y al girarse se encontró a Anton parado en el umbral.

-Eh… espero no molestar – preguntó con timidez

-No, tranquilo – contestó ella – ¿ocurre algo?

-Solo quería darte las gracias… por lo que hiciste antes… – comenzó avergonzado – si no hubieses estado allí esa chica hubiese muerto…

-No hice nada especial… – negó con la cabeza

-Yo estaba muerto de miedo – la interrumpió – si… si no hubieses estado allí… no sé qué habría hecho… – a cada palabra que decía parecía costarle más hablar

Avanzó dentro del camarote hasta llegar a la cama, para sentarse en el borde.

-En… en ningún momento… se me ocurrió que acabábamos de recoger un cargamento…

Meira se colocó en cuclillas frente a él y le cogió las manos.

-Era una situación complicada… todo estaba saliendo mal y… habíamos estado a punto de morir apenas un par de minutos antes – le apretó las manos tratando de tranquilizarle – le habría pasado a cualquiera…

Anton clavó su mirada en sus ojos.

-No, a ti no te ocurrió – la cortó con brusquedad.

Se quedó un momento en silencio mirándola. Meira abrió la boca, pero no dijo nada. En aquel momento no sabía que decir.

-Lo siento – se disculpó él casi de inmediato, avergonzado por lo que acababa de decir – no estoy siendo justo… lo siento… es que… no es la primera vez que me ocurre… no… no se… ¿Cómo se afronta algo así? Debería dejarlo… pero es lo único que sé hacer…

Meira notaba como poco a poco le iba sujetando las manos con más fuerza, mientras poco a poco dirigía la mirada hacia el suelo.

-Yo… – continuó hablando Anton – debería irme…

Se levantó dirigiéndose de nuevo hacia el pasillo, pero al llegar al umbral se detuvo y se giró de nuevo hacia ella. Parecía querer decir algo, pero no llegaba a empezarlo.

-Sabes que… – negó con los brazos – olvídalo, mejor olvida toda esta conversación.

Sin dejarla decir nada le dio la espalda y se alejó del camarote.

Aun de cuclillas junto a la cama Meira no sabía muy bien cómo reaccionar. Apoyó los brazos sobre el colchón y respiró hondo. Se levantó, sacó del bolsillo la goma que antes había mareado entre sus dedos y se recogió su corta melena rubia con ella. Se miró de nuevo en el espejo, buscando darse ánimos, y unos segundos más tarde abandonó el camarote.

Sigue leyendo – 6 – Escondidos – Nereida

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