Una súper-Tierra en la zona habitable de la enana roja GJ 625

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Esta semana ha sido aceptado para publicación mi quinto artículo. El que más ilusión me ha hecho hasta ahora. Hemos descubierto otro planeta. ¿Otro planeta? Si, pero este es un poco diferente del anterior. Esta vez hemos…

Descubierta una súper-Tierra en la zona habitable de la enana roja cercana GJ 625

Dentro del mismo proyecto en el que presentamos el descubrimiento de los planetas orbitando a la estrella GJ 3998 hemos podido encontrar también un pequeño planeta (2.8 masas terrestres) en el límite interior de la zona de habitabilidad de la estrella. El proyecto  (HADES — HArps-n red Dwarf Exoplanet Survey) es una colaboración entre el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), el Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC), el Instituto Nazionale di Astrofisica (INAF) y el Telescopio Nazionale Galileo (TNG) dedicada a la búsqueda de planetas de tipo terrestre alrededor de estrellas frías. Lleva en marcha desde mediados de 2012, y yo participo desde principios de 2013. Desde el inicio ha producido cinco artículos (contando este) sobre descubrimientos de planetas y propiedades de las estrellas estudiadas.

La estrella en cuestión, GJ 625, es una enana roja de algo menos de un tercio de la masa (o el radio) del Sol y una temperatura de apenas 3500K (el sol está a 5700K). Tiene un periodo de rotación de 74 días (frente a 25 del Sol) y muestra indicios de tener un ciclo magnético de unos 3 años (frente a 11 años en el Sol). Se encuentra a 21 años luz de distancia (96ª estrella más cercana al Sol) y puede encontrarse en el cielo del norte cerca de la constelación del Draco, aunque no es visible a simple vista.

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El planeta, GJ 625 b, ha sido descubierto midiendo las variaciones de velocidad radial de la estrella del modo que ya había comentado en la entrada sobre mi artículo anterior. Tras tres años y más de 150 medidas pudimos detectar la presencia de una señal de apenas 1.7 m/s y un periodo de 14 días. Con esos datos pudimos deducir que se trata de un planeta con una masa mínima de 2.8 masas terrestre en el límite interior de la zona de habitabilidad de su estrella. Si el planeta tuviese una atmósfera similar a la terrestre su temperatura estaría en unos 75º. Mucho más caliente que la Tierra, pero aun suficientemente baja como para albergar agua líquida. Si su efecto invernadero fuese más bajo, o tuviese una capa de nubes que reflejase más luz que la capa de nubes terrestre, su temperatura sería más baja mejorando sus probabilidades de albergar vida.

Con estas condiciones GJ 625 b es uno de los pocos planetas conocidos del vecindario solar con el potencial de albergar vida. En la imagen de debajo podéis ver los planetas del vecindario solar. Están ordenados de derecha a izquierda en función de su distancia al Sol, y de abajo a arriba en función de su posición con respecto a la zona de habitabilidad de su estrella (marcada por la franja verde). Además de GJ 625 b aparecen marcados los candidatos más notables a ser habitables, como es el caso de Proxima b, Kapteyn’s b, GJ 273 b, Wolf 1061 c o los planetas centrales del sistema GJ 667 C. En la columna de la izquierda pueden verse los planetas del Sistema Solar como comparación.

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En el primer párrafo comenté que este artículo, y este descubrimiento, me hacían mucha ilusión. Más allá de la posible relevancia (o no) que pueda tener, este trabajo ha sido uno muy largo y por momentos desesperante. Esta estrella ha sido una de las de más alta prioridad de nuestro programa desde muy pronto. Es una estrella brillante, de baja actividad y que muestra una variación de velocidad radial muy pequeña. Justo lo que uno quiere cuando busca planetas de baja masa. Debería haber sido fácil, pero no lo fue. Esta estrella me ha acompañado a lo largo de toda mi tesis, y durante los primeros meses de mi etapa post-doctoral (y no creo que vaya a abandonarla ahora). En algunas épocas me emocionaba, en otros momentos la odiaba. Algunas veces estuvo cerca de caerse de la lista de estrellas de alta prioridad del programa porque perdíamos la paciencia, pero al final siempre la mantuvimos. Al final después de muchas noches en el telescopio, muchos días y noches analizando los espectros, muchos días y noches estudiando su comportamiento… hoy es casi como una amiga de toda la vida. Hubo momentos en que pareció que el esfuerzo no iba a dar frutos, pero al final tuvo recompensa.

Hoy al fin podemos presentar el descubrimiento del planeta. El artículo está aceptado para publicación y van a salir un puñado de notas de prensa. ¡Lo conseguimos!

Artículo en arXiv

Nota de prensa del IAC