Perdámonos en el Espacio

El blog de A. Suárez Mascareño

La estrella de Barnard ha sido desde hace décadas una de las mayores obsesiones de los equipos dedicados a la búsqueda de exoplanetas. Desde que durante los años 60 se sugiriese por primera vez la presencia de cuerpos orbitando a su alrededor, la estrella ha sido objeto de una intensa monitorización que una y otra vez ha acabado rechazando la hipótesis.

Hasta hoy.

Un planeta en órbita a la Estrella de Barnard

Hace una semana supimos que el telescopio espacial Hubble había sufrido una avería en uno de sus giroscopios. El telescopio originalmente contaba con seis giroscopios, que utiliza para orientarse y apuntar. El trabajo normal del telescopio requiere tres giroscopios activos. Es posible trabajar con dos, aunque con ciertas limitaciones. Operando con dos no es posible acceder a todo el cielo, ni a observaciones que requieran mucha precisión o estabilidad en el apuntado. En estos momentos cuatro de esos giroscopios han fallado, dejando al telescopio con solo dos activos, y sin la posibilidad de reemplazarlos. En estos momentos el telescopio se encuentra en modo seguro, a la espera ver si desde si desde la NASA son capaces de reactivar uno de los giroscopios de forma remota. Si no pudiesen, el telescopio podría volver pronto al servicio activo, pero seguramente perdería parte de sus capacidades y tendría que re-evaluarse el tipo de ciencia que se hace con él. Estamos ante el inicio de una nueva era para el telescopio espacial Hubble, quizá incluso ante el inicio del fin de su andadura. Es un buen momento para recordar la historia del objeto más famoso que hemos puesto en el espacio.

El telescopio espacial Hubble

Desde que se descubriese el primer planeta en órbita a otra estrella, hace ya más de 20 años, hemos descubierto la presencia de más de 3500 planetas fuera del sistema solar, formando más de 2000 sistemas alrededor de otras estrellas. Ahora, décadas más tarde del descubrimiento de ese primer exoplaneta, hemos encontrado los primeros indicios de la presencia de una luna en uno de esos lejanos mundos, y no es como ninguna luna de nuestro sistema solar. 

¿Una luna lejos de nuestro sistema solar?

Los primeros planetas descubiertos alrededor de otras estrellas fueron muy diferentes de los que podíamos encontrar en nuestro sistema solar. Los primeros exoplanetas, descubiertos por el equipo liderado por el astrónomo Aleksander Wolszczan, fueron descubiertos orbitando el pulsar PSR 1257+12. En aquel momento la expectativa era la de que solo sería posible encontrar exoplanetas en estrellas de secuencia principal, pero el primer descubrimiento llegó en una estrella muy evolucionada. El primer descubrimiento alrededor de una estrella similar al Sol llegó en 1995. El equipo liderado por Michel Mayor y Didier Queloz descubrió un planeta de aproximadamente la mitad de la masa de Jupiter en órbita alrededor de la estrella 51 Pegasi. El planeta tenía un año de apenas 4 días, y se encontraba a una temperatura de más de 1200 grados. De nuevo se trataba de algo que no existe en nuestro sistema solar. La primera lección que aprendimos durante la búsqueda de planetas alrededor de otras estrellas es que las cosas no iban a ser como esperábamos.

Nubes de hierro y titanio

Las redes sociales ardían, los medios casi no podían creerselo. Apenas habían pasado unos días desde la moción de censura al gobierno de Mariano Rajoy. Apenas unos días desde que Pedro Sánchez tomases posesión de su cargo. Apenas unos días, llenos de rumores sobre la configuración del nuevo gobierno. Se esperaba la vuelta del Ministerio de Ciencia, era una de las promesas electorales del PSOE, pero lo que nadie esperaba era a la persona que se iba a poner al frente de dicho ministerio. El nuevo ministro era nada menos que Pedro Duque, el primer astronauta español.

Un astronauta en la corte de Pedro Sánchez

Nuestro sistema solar está gobernado por una única estrella, el Sol, alrededor del cual orbitan el resto de cuerpos del sistema. Esta es una configuración muy habitual, pero no la única posible. No se trata siquiera de la más habitual para algunos tipos de estrellas. Muchos sistemas estelar están formados por dos estrellas, algunos por tres, y unos pocos por cuatro o más. 

El baile de las estrellas