Los géiseres de Europa

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Europa ha sido, desde hace mucho tiempo, uno de los lugares del sistema solar que con más fuerza ha despertado la imaginación de la humanidad.  Esta luna de Jupiter, la menor de los cuatro satélites galileanos, ha sido en muchas ocasiones considerada el lugar con más probabilidades de albergar vida fuera de la Tierra.

Europa ha sido en muchas ocasiones considerada el lugar con más probabilidades de albergar vida fuera de la Tierra.

Europa, de un tamaño ligeramente inferior a la Luna, tiene una composición similar a la de los planetas interiores del sistema solar. Posee en su interior un núcleo de hierro y niquel, seguido de un manto rocoso. En el exterior se encuentra una corteza de hielo lisa, sin apenas accidentes geográficos que superen el centenar de metros de altura, que muestra abundantes grietas y rayas. Esta corteza tiene un aspecto muy similar al de un océano helado en la Tierra. Esto llevó, hace mucho tiempo, a la hipótesis de que toda su corteza podría ser un océano helado, donde las grietas estarían causadas por el movimiento de agua líquida bajo su superficie. 

Europa es muy fría. La temperatura de su superficie oscila entre los 160 grados bajo cero, y los 220 grados bajo cero. Este océano, que se estima que podría tener más de 90 km de profundidad, se mantendría liquido por el calor generado por las mareas causadas por la gravedad de Júpiter. Es este océano bajo el hielo el que podría sustentar la presencia de vida, de un modo similar a las fosas abisales de la Tierra. 

Hace cinco años, gracias a observaciones del Telescopio Espacial Hubble, se intuyó la presencia de géiseres de vapor de agua cerca del polo sur de Europa. La imagen sugería la presencia de un géiser de más de 200 km de altura. La presencia de este geiser tuvo dos efectos inmediatos. Por un lado apoyar la existencia de ese océano subterráneo, y por otro permitir que una futura misión pudiese analizar la composición del agua de ese océano, atravesando el géiser y analizando el vapor en el proceso. Por desgracia la detección no era clara, y las dudas sobre la presencia de estos géiseres se mantuvieron durante años. 

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Representación artística de un géiser en Europa. Credito: NASA/ESA/K

Durante los años noventa, mucho antes de que supiésemos de la existencia de estos géiseres, la misión Galileo pasó varios años estudiando Júpiter y sus lunas. La misión constaba de dos partes, una sonda y un orbitador. La sonda se adentró en la atmósfera de Júpiter en 1995, transmitiendo importantes datos sobre el planeta gigante antes de ser destruida por las altas presiones. El orbitador pasó varios años, hasta 2003, estudiando Júpiter y sus lunas, Europa entre ellas. Esta semana hemos sabido que, en 1997, el orbitador de Galileo atravesó por casualidad uno de estos géiseres. En un estudio publicado en la revista Nature Astronomy, un equipo de la Universidad de Michigan, liderado por el Dr. Xianzhe Jia, ha re-analizado una serie de datos tomada hace 21 años, llegando a la conclusión de que la nave cruzó por accidente uno de estos géiseres.

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Representación artística de la sonda Gaglileo cruzando un géiser en Europa. Crédito: NASA

Galileo no estaba equipada para la detección de vapor de agua. Por esta razón, en su momento, no se supo que es lo que estaba midiendo. Pero si lo estaba para las medidas de campo magnético y análisis del campo eléctrico de plasmas. Tras los experimentos llevados a cabo con la sonda Cassini, que estudió los géiseres de Encelado (luna de Saturno), el equipo científico se dio cuenta de que estas medidas de Galileo eran idénticas a las que había obtenido Cassini al cruzar dichos géiseres. Los datos estaban ahí desde hacía más de 20 años, pero hasta ahora no sabíamos como interpretarlos.

Los datos estaban ahí desde hacía más de 20 años, pero hasta ahora no sabíamos como interpretarlos.

Esta detección parece despejar todas las dudas sobre la presencia de géiseres en Europa, y por tanto sobre la posibilidad de medir la composición del agua de su océano subterraneo. De esto se encargará la misión Europa Clipper, que tiene programado su lanzamiento en Junio de 2022. Europa Clipper dará vueltas alrededor de la luna de Júpiter a muy baja altitud, buscando atravesar el mayor número posible de estos géiseres para poder estudiar en detalle la composición del vapor de agua que lanzan y, con suerte, comprobar si contiene los ingredientes necesarios para la vida. 

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Representación artística de la misión Europa Clipper sobrevolando Europa. Crédito: NASA/JPL

Evidence of a plume on Europa from Galileo magnetic and plasma wave signatures (Nature Astronomy 2018)