El telescopio espacial Hubble

Hace una semana supimos que el telescopio espacial Hubble había sufrido una avería en uno de sus giroscopios. El telescopio originalmente contaba con seis giroscopios, que utiliza para orientarse y apuntar. El trabajo normal del telescopio requiere tres giroscopios activos. Es posible trabajar con dos, aunque con ciertas limitaciones. Operando con dos no es posible acceder a todo el cielo, ni a observaciones que requieran mucha precisión o estabilidad en el apuntado. En estos momentos cuatro de esos giroscopios han fallado, dejando al telescopio con solo dos activos, y sin la posibilidad de reemplazarlos. En estos momentos el telescopio se encuentra en modo seguro, a la espera ver si desde si desde la NASA son capaces de reactivar uno de los giroscopios de forma remota. Si no pudiesen, el telescopio podría volver pronto al servicio activo, pero seguramente perdería parte de sus capacidades y tendría que re-evaluarse el tipo de ciencia que se hace con él. Estamos ante el inicio de una nueva era para el telescopio espacial Hubble, quizá incluso ante el inicio del fin de su andadura. Es un buen momento para recordar la historia del objeto más famoso que hemos puesto en el espacio.

¿Una luna lejos de nuestro sistema solar?

Desde que se descubriese el primer planeta en órbita a otra estrella, hace ya más de 20 años, hemos descubierto la presencia de más de 3500 planetas fuera del sistema solar, formando más de 2000 sistemas alrededor de otras estrellas. Ahora, décadas más tarde del descubrimiento de ese primer exoplaneta, hemos encontrado los primeros indicios de la presencia de una luna en uno de esos lejanos mundos, y no es como ninguna luna de nuestro sistema solar. 

Nubes de hierro y titanio

Los primeros planetas descubiertos alrededor de otras estrellas fueron muy diferentes de los que podíamos encontrar en nuestro sistema solar. Los primeros exoplanetas, descubiertos por el equipo liderado por el astrónomo Aleksander Wolszczan, fueron descubiertos orbitando el pulsar PSR 1257+12. En aquel momento la expectativa era la de que solo sería posible encontrar exoplanetas en estrellas de secuencia principal, pero el primer descubrimiento llegó en una estrella muy evolucionada. El primer descubrimiento alrededor de una estrella similar al Sol llegó en 1995. El equipo liderado por Michel Mayor y Didier Queloz descubrió un planeta de aproximadamente la mitad de la masa de Jupiter en órbita alrededor de la estrella 51 Pegasi. El planeta tenía un año de apenas 4 días, y se encontraba a una temperatura de más de 1200 grados. De nuevo se trataba de algo que no existe en nuestro sistema solar. La primera lección que aprendimos durante la búsqueda de planetas alrededor de otras estrellas es que las cosas no iban a ser como esperábamos.

Un astronauta en la corte de Pedro Sánchez

Las redes sociales ardían, los medios casi no podían creerselo. Apenas habían pasado unos días desde la moción de censura al gobierno de Mariano Rajoy. Apenas unos días desde que Pedro Sánchez tomases posesión de su cargo. Apenas unos días, llenos de rumores sobre la configuración del nuevo gobierno. Se esperaba la vuelta del Ministerio de Ciencia, era una de las promesas electorales del PSOE, pero lo que nadie esperaba era a la persona que se iba a poner al frente de dicho ministerio. El nuevo ministro era nada menos que Pedro Duque, el primer astronauta español.

Los géiseres de Europa

Europa ha sido, desde hace mucho tiempo, uno de los lugares del sistema solar que con más fuerza ha despertado la imaginación de la humanidad.  Esta luna de Jupiter, la menor de los cuatro satélites galileanos, ha sido en muchas ocasiones considerada el lugar con más probabilidades de albergar vida fuera de la Tierra. 

El interior de los planetas

A día de hoy conocemos un gran número de planetas. La mayor parte de ellos orbitando alrededor de otras estrellas. La mayor parte de ellos, cuando aparecen en prensa, lo hacen por sus posibilidades de albergar vida. Por su distancia a su estrella y su tamaño, principalmente. Algunas veces lo hacen porque ha podido detectarse alguno de los elementos de su atmósfera. Otras veces, aunque no sea tan común, lo hacen debido a la composición de su interior.

Urano huele a huevos podridos

Si algún día una misión tripulada se adentrase en la atmósfera de Urano, y los intrépidos astronautas pudiesen abrir la ventanilla para respirar un poco de aire fresco (imaginando que no muriesen al instante por hacerlo), se encontrarían con un olor nauseabundo, similar al de los huevos podridos. Parece una broma, pero no lo es. Un reciente estudio ha analizado la composición de las nubes de las capas altas de la atmósfera de Urano, y han encontrado con que apestan.

Una erupción estelar para acabar con la vida

Desde su descubrimiento en 2016, Proxima b, el pequeño planeta orbitando la zona de habitabilidad de nuestra estrella vecina, se convirtió en uno de los objetos más prometedores para la búsqueda de vida fuera de la Tierra. El planeta, de aproximadamente la masa de la Tierra y con una temperatura de equilibrio estimada compatible con la presencia de vida, ha sido el objetivo de muchos proyectos especulativos para el estudio de su atmosfera e incluso para el envío de misiones interestelares no tripuladas que pudiesen estudiarlo de cerca. Las condiciones de Proxima b parecían, a priori, adecuadas para la vida, pero parece que en realidad podría ser un lugar mucho más hostil de lo que se creía.

GJ 15 A – El sistema múltiple más cercano

Hace 3 años, un equipo de astrónomos estadounidenses, liderados por Andrew Howard, anunció el descubrimiento de un pequeño planeta en órbita a la estrella GJ 15 A. Se trataba de una supertierra, con una masa alrededor de cinco veces mayor que la Tierra, en una órbita de 11.4 días alrededor de una enana roja, de aproximadamente un tercio del tamaño del Sol. El descubrimiento se llevó a cabo usando medidas de velocidad radial de HIRES, el espectrógrafo de alta resolución del telescopio Keck, en Hawaii. Esa estrella llevaba desde 2013 en el programa de búsqueda de exoplanetas alrededor de enanas rojas en el que participo. El mismo programa que permitió los descubrimientos de dos supertierras en la estrella GJ 3998, una supertierra en el límite de la zona habitable de la estrella GJ 625 y una supertierra en órbita a la estrella GJ 3942.

La estrella más lejana jamás vista

Hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano, tan lejano que resulta difícil de imaginar, existía una enorme estrella de color azul. Esta estrella, bautizada como Ícaro, era más de 100 veces mayor que nuestro sol, y brillaba con una intensidad miles de veces mayor que la del astro que gobierna el Sistema Solar. El tiempo de Ícaro se acabó hace miles de millones de años, pero su luz todavía nos llega hoy en día. Esta estrella, descubierta ahora gracias a un capricho de la naturaleza, se ha convertido en la estrella más lejana jamas observada por la humanidad. 

Una galaxia sin materia oscura

Cuando levantamos la vista a las estrellas, y observamos el universo, todo lo que vemos – materia y energía – supone menos del 5% del contenido en materia y energía del universo. Todas las estrellas, planetas, galaxias, gas interestelar, radiación de diferentes tipos… todo eso queda englobado dentro de esa minúscula fracción del contenido total del universo. ¿Qué pasa con el otro 95%?

Un hermano mayor de Mercurio

La mayor parte de las grandes noticias en el campo de los exoplanetas suelen estar relacionadas con planetas similares a la Tierra. Planetas de tamaño y masa similares al nuestro, situados en las zona habitable de su estrella, y en ocasiones acompañados de otros, formando sistemas planetarios. Planetas para los que existe la esperanza de, algún día, estudiar si son o no capaces de albergar vida. Pero estos no siempre son los más interesantes. En ocasiones encontramos otros planetas, muy diferentes al nuestro, que ayudan a mejorar nuestro entendimiento de la formación de sistemas planetarios, y de nuestro Sistema Solar en particular.