La estrella que no debería existir

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El halo de la galaxia es el hogar de algunas de las estrellas más antiguas que se conocen. Muchas doblan en edad al sol, algunas llegaron a aparecer apenas quinientos mil años después del Big Bang. Estas estrellas constituyen la segunda generación, nacidas a partir de los restos de las estrellas originales que poblaron el universo. Estas estrellas deberían tener ya composiciones similares a las de otras estrellas más jóvenes, como el Sol.

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Científicos del Instituto de Astrofísico de Canarias, liderados por David Aguado, han encontrado una estrella de este grupo, de tamaño ligeramente mayor del sol, pero su composición es tan pobre en elementos pesados – en especial en carbono – que la acerca más a la de las masivas estrellas de primera generación que a la de las estrellas ricas en elementos de las generaciones actuales. Según los modelos que anejamos para explicar la evolución del universo, una estrella como esta no debería existir. Una estrella de masa similar al sol, pero tan pobre en elementos pesados, no tiene cabida en nuestra idea de la evolución del universo.

Esta estrella y otras similares que puedan existir en el universo, a diferencia de las estrellas modernas, se formaron fuera de las galaxias; antes que las galaxias. Se formaron en solitario, y fue más tarde cuando empezaron a relacionarse con otras estrellas para formar cúmulos, y con otros cúmulos para formar galaxias.

La antigüedad de esta estrella vuelve especialmente importante estudiar en detalle su composición. Al haberse formado tan poco tiempo después del Big Bang podría revelar información crucial para entender la formación de elementos en las primeras fases de la historia del Universo.

Del mismo modo que ocurría con la estrella que se negaba a morir, este hallazgo nos obliga a replantearnos una parte de nuestro conocimiento y a buscar nuevas respuestas a preguntas que creíamos tener resueltas.  Descubrimientos como este nos recuerdan que todavía hay mucho que no sabemos, y a la vez ponen sobre la mesa una nueva pieza del rompecabezas, en un lugar donde antes teníamos un agujero.

El IAC descubre una estrella en la Vía Láctea que no debería existir

J0815+4729: A CHEMICALLY PRIMITIVE DWARF STAR IN THE GALACTIC HALO OBSERVED WITH GRAN TELESCOPIO CANARIAS