Demos la bienvenida a TESS, el nuevo buscador de planetas de la NASA

En marzo de 2009 la NASA lanzó al espacio el observatorio espacial Kepler. La misión, destinada a la búsqueda de planetas extrasolares mediante el método de tránsitos, ha sido uno de los proyectos de exploración del universo más ambiciosos de los últimos años. La nave contaba con un telescopio de 1.4 metros de diámetro que le permitió descubrir miles de planetas, entre ellos algunos de los más pequeños conocidos. Ese mismo telescopio de 1.4 metros causó que la misión Kepler pudiese observar solo estrellas lejanas. Un telescopio tan grande recoge mucha luz, un requisito imprescindible para obtener la precisión que se buscaba. En el caso de las estrellas brillante recoge demasiada luz, llegando a saturar su cámara y haciendo que no se pueda obtener información científica. Esto llevó a una de las grandes limitaciones de la misión Kepler: La mayor parte de sus planetas descubiertos giran alrededor de estrellas muy lejanas, y débiles, lo que los hace difíciles de confirmar por otros medios o de caracterizar. TESS, lanzada ayer, viene a estudiar parte de las estrellas que Kepler no pudo. 

Un sistema de supertierras alrededor de la estrella HD 176986

Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que escribí aquí. La última vez fue para presentar el descubrimiento del planeta GJ 3942 b (Perger et al. 2017). Hoy estoy aquí para hablar de otro descubrimiento. Hoy estoy aquí para presentar un sistema de supertierras alrededor de la estrella HD 176986. Este sistema supone el primer resultado del proyecto RoPES de búsqueda de planetas de baja masa (IAC), que en el caso de este trabajo en concreto ha contado con la colaboración de la Universidad de Ginebra. 

GJ 3942 b – Un planeta oculto tras la rotación de su estrella

Desde ayer está disponible el último descubrimiento del proyecto HADES (HArps-n red Dward Exoplanet Survey). El descubrimiento de un planeta de 7.1 masas terrestres orbitando con un periodo de 6.9 días alrededor de la enana roja GJ 3942. Publicado por Manuel Perger, del IEEC (Institut de Ciénces de l’Espai), y en el que he participado observando y colaborando en el análisis de los datos. El estudio ha sido llevado a cabo usando medidas de velocidad radial tomadas con el espectrógrafo HARPS-N, en el TNG (Telescopio Nazionale Galileo).